¿Qué es el síndrome del trabajador quemado?

Tras la llegada de la pandemia a nuestro país, gran parte de la población se ha visto obligada a permanecer la mayor parte de su día a día encerrada en casa, viviendo una rutina monótona y estresante que ha hecho mella en su salud mental. La situación no mejora dentro del entorno laboral, al existir cada vez más casos del conocido síndrome de burnout, o síndrome del trabajador quemado.

En los siguientes apartados procederemos a explicarte todos los detalles relacionados con el síndrome del trabajador quemado. Recuerda que, para saber si padeces el síndrome del cuidador, puedes realizar el test de zarit, herramienta muy efectiva a la hora de determinar el grado de sobrecarga que padece el cuidador de una persona dependiente y/o con demencia.

¿Qué es el síndrome del trabajador quemado?

El síndrome de burnout o síndrome del trabajador quemado se trata de un estado de agotamiento físico, emocional y mental derivado del estrés que genera el trabajo y estilo de vida del empleado. Bajo esta situación, el trabajador sufre una pérdida del interés periódica por lo que hace, desarrollando así una reacción psicológica negativa hacia su ocupación laboral actual.

Síntomas del síndrome del trabajador quemado

Entre los síntomas que provoca este síndrome encontramos:

  • Agotamiento físico y mental: el paciente muestra agotamiento tanto a nivel físico (migrañas, aumento de peso, pérdida del apetito) como mental (estrés, ansiedad, depresión)
  • Despersonalización: se da lugar un cambio en el comportamiento del trabajador, quien adoptará una actitud de indiferencia y desapego hacia su labor. Además, se aumenta también la irritabilidad y el trato se vuelve mucho más duro.
  • Menor rendimiento laboral: a causa de los síntomas antes mencionados, se genera una desmotivación que deriva en frustración y ausencia de realización personal en el trabajo.

El síndrome del cuidador quemado

Los profesionales encargados del cuidado de personas mayores con demencia, alzhéimer y otras enfermedades o problemáticas que los hagan dependientes tienden a sufrir periodos de mucho estrés y ansiedad, dando lugar así a una ramificación específica del síndrome del burnout, que podemos denominar como síndrome del cuidador quemado.

Este término fue empleado por primera vez por el psicólogo estadounidense Herbert J. Freudenberger en 1974 para describir el estado en el que se encontraba un grupo de voluntarios que habían colaborado en una clínica para ayudar a personas adictas a las drogas. Tal y como se indicaba en su estudio, estas personas acabaron mostrando irritabilidad y una actitud despectiva frente a sus pacientes.

Cómo combatir el síndrome del cuidador quemado

A la hora de combatir el síndrome del cuidador quemado, se pueden tomar las siguientes medidas.

Conocer las enfermedades de las personas a cuidar

Entender la naturaleza de las enfermedades que afectan a las personas que cuidamos nos ayuda a comprender mejor sus reacciones y la actitud que adoptan frente a nuestras decisiones. Por ejemplo, comprender la evolución del Alzheimer nos ayudará a prepararnos mejor para los cambios que irá experimentando la persona en cuestión y a evitar exigencias y expectativas poco realistas que le podamos imponer.

Aprender a pedir ayuda

Si bien el trabajo del cuidador es, tal y como su nombre indica, cuidar de las personas a su cargo independientemente de las enfermedades que puedan padecer, hay muchos casos que estos profesionales no saben gestionar adecuadamente. Estas situaciones requieren que el cuidador pida ayuda a terceros y, en ocasiones, estos profesionales se ven incapaces de pedir esta ayuda.

Resulta fundamental, por lo tanto, comprender la importancia de pedir ayuda cuando se necesita, especificando para ello lo que se necesita y aportando instrucciones lo más concretas posibles para facilitar, así, la labor del que vaya a aportar dicha ayuda.

Preservación de la salud mental

El cuidador debe permanecer gran parte de su día a día prestando atención a otras personas, corriendo así el riesgo de ignorar sus propias necesidades físicas y mentales. Esto puede agravar aún más los síntomas del síndrome del cuidador quemado, por lo que resulta fundamental mantener, con cierta frecuencia, una serie de autocuidados destinados a aliviar esta carga.

Entre estos autocuidados encontramos:

  • Dedicar una parte del día a conversar con amigos y familiares
  • Hacer ejercicio físico de forma regular
  • Practicar técnicas de relajación
  • Mantener una buena alimentación

Vocalizar sentimientos positivos y negativos

Aunque pueda resultar difícil, uno de los aspectos que más deben trabajar los cuidadores profesionales es expresar lo que sienten, incluyendo tanto emociones negativas como positivas que puedan padecer, a familiares, amigos o miembros de un grupo de apoyo al que estén acudiendo para gestionar los síntomas del síndrome del cuidador quemado.

Mediante la correcta identificación y reconocimiento de estos sentimientos, estos profesionales desarrollarán mejores técnicas y estrategias para su correcta gestión.

Si eres un profesional que trabaja como cuidador y crees estar padeciendo síntomas del síndrome del cuidador quemado, recuerda hacer el test de Zarit para determinar la gravedad de tu situación y actuar en función de los resultados, teniendo en cuenta las medidas listadas en apartados anteriores.

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