¿Qué es la psicología infantil?

¿Qué es la psicología infantil?

La psicología infantil se centra en el estudio del comportamiento del niño desde su nacimiento hasta la adolescencia. En esta observación, el psicólogo infantil tratará los fenómenos y las irregularidades relacionadas con el desarrollo psíquico del niño, pero desde una perspectiva global que se centra en los aspectos físicos, cognitivos, perceptivos, motores, afectivos y sociales, siempre teniendo en cuenta tanto los factores ambientales, como la influencia del entorno, los familiares o los amigos, así como por los biológicos, determinados por la herencia genética.

¿Qué es un psicólogo infantil?

El psicólogo infantil es el experto en psicología que se ha especializado en la etapa infantil y adolescente y se encarga de entender y explicar el desarrollo y la conducta del menor. Su forma de trabajar es mediante terapias, tanto individuales como colectivas, con otros miembros de la familia, para diagnosticar y tratar los problemas que puedan surgir, tanto a nivel social, como emocional, afectivo o de aprendizaje en el entorno escolar.

Un ejemplo de estos especialistas son los que puedes encontrar en el centro de psicología Aquiles, donde además de expertos en terapia de pareja e individual, encontrarás el psicólogo infantil en vecindario que estás buscando para tratar a ese menor que necesita ayuda. Hay muchos motivos por lo que un niño o adolescente puede necesitar de ayuda psicológica infantil profesional, vamos ver a continuación los problemas más comunes.

Motivos para acudir a un psicólogo infantil

Los problemas psicológicos durante la infancia y la adolescencia son muy comunes y deben ser tratados a tiempo, pues será determínate a la hora de formar la personalidad cuando lleguemos a la etapa de adultos. Vamos a ver ahora cuáles son las dificultades más frecuentes a las que se enfrentan nuestros hijos.

En primer lugar, comenzamos con el acoso escolar o bullying, que se define como el abuso o maltrato, sin motivo evidente, que padece un menor de forma intencionada y constante por parte de uno o varios compañeros de su círculo escolar. Este maltrato o acoso puede ser de carácter psíquico, físico, verbal o social.

Los amigos imaginarios, aunque enriquecen la imaginación y la interacción social de los más pequeños y suelen ser amistades invisibles con las que compartir sus juegos, hay que controlarlos para ver cómo evolucionan y si no se prolongan en exceso en el tiempo, pudiendo ser una forma que utiliza el niño para expresar algo que le está sucediendo y no se atreve a verbalizar.

Otro problema al que se enfrentan los menores en la actualidad es a la fobia escolar, que es la incapacidad total o parcial del niño de acudir a la escuela por un miedo irracional que no puede controlar. La mayoría de los casos viene provocada por algún aspecto o situación en el entorno escolar que les produce un estado de ansiedad demasiado elevado. El psicólogo infantil se encargará de determinar cuál es el problema y ayudará al niño a superarlo ofreciéndole las herramientas necesarias o informando a los padres de que es lo que realmente está sucediendo.

 El autismo es un trastorno neuropsiquiátrico que debe recibir una terapia y un seguimiento específico determinado. Se caracteriza por el aislamiento social. Los niños autistas presentan dificultades en la comunicación y actúan con patrones estereotipados de conducta. Existen muchos niveles y no todos los niños tienen las mismas dificultades para relacionarse, pero todos se benefician de la ayuda psicológica que los profesionales pueden ofrecerles.

Continuamos hablando ahora de la depresión infantil. Este trastorno consiste en una alteración negativa y continua en el estado de ánimo del niño y que puede llevarle a un estado de tristeza prolongado o a padecer cambios de humor repentinos y bruscos.

Otro motivo que hace que muchos niños deban ser tratados por el psicólogo es el divorcio de sus progenitores, teniendo distintas formas de expresar el malestar que siente en dependencia de la edad en que se produzca. Los bebés, por ejemplo, aunque no pueden manifestar lo que piensan ni entienden lo que está pasando, son tremendamente receptivos y notan las ausencias de uno de sus progenitores, pudiendo estar más irritables. Los adolescentes, en numerosas ocasiones, se sienten traicionados por sus padres y suelen buscar la seguridad que no encuentran en casa en un grupo de iguales del que suelen ser demasiado dependientes.

Los tics nerviosos son otro de los motivos por los que los niños visitan al psicólogo. Son movimientos involuntarios cortos, bruscos y repetitivos de cualquier músculo del cuerpo. Las causas pueden ser físicas o psicológicas y pueden traer acareados problemas de conducta y sociales. Como norma general, este tipo de trastornos suele desaparecer en unos meses.

Por último, un trastorno que es muy frecuente en nuestros días es del déficit de atención e hiperactividad infantil (TDAH) y se caracteriza por la hiperactividad y las conductas impulsiva, un comportamiento distraído, con breves periodos de atención transitoria, inestabilidad emocional e inquietud.

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