Pensamiento positivo vs psicología positiva para enfrentar la realidad

En la búsqueda de la felicidad, el hombre, como especie, ha descubierto que el secreto se encuentra únicamente en lo que pensamos, en cómo enfrentamos la realidad, si en un sentido positivo o negativo, sabiendo que solo los pensamientos atractivos aportan ese conjunto de emociones que nos hacen estar bien.

En este sentido, se proyectan dos caminos bien diferenciados para alcanzar esa felicidad que solo nuestra mente es capaz de aportarnos. Por un lado, el pensamiento positivo que se constituye dentro de un espacio comercial, un mundo que trata de hacer llegar una imagen agradable y posible dentro de lo que cada uno es capaz de proyectar y, por otro, en un sentido más intelectual y científico, es decir, lo que la ciencia de la psicología tiene que decir al respecto.

¿Qué es el pensamiento positivo?

El comercio nos invade con una enorme cantidad de productos de consumo que tratan de llevar el optimismo a la vida de las personas. La venta de tazas, mensajes en redes sociales, libros y películas de autoayuda crecen y se transmiten rápidamente como una solución a la soledad de las personas y a su deambular errático y doliente.

La corriente de pensamiento positivo está de plena actualidad en una sociedad deseosa de buenas noticias con las que soportar un sistema cada día más opresivo y estresante. Se puso de moda gracias a los superventas literarios de Jerry t Esther Hicks (Pide y se te dará), Wayne Dyer (Tus zonas erróneas, Tus zonas mágicas, los maestros espirituales…) y películas como Y tú qué sabes o El secreto (basada en otro libro), relacionada con la ley de atracción.

Según el pensamiento positivo, una corriente basada en el universo mental de Platón, y apoyada por los descubrimientos que se realizan en física cuántica, el pensamiento va unido a la emoción, de la cual nace la conducta, ya sea en forma verbal, conductual o gestual, en definitiva, definirá nuestro comportamiento y, por tanto, la forma en la que decidimos estar y ser en nuestra vida. Una forma de entender la realidad bastante naif, es decir, ingenua, que nos quiere hacer entender que el universo, de alguna forma, nos trata tal y como queremos o entendemos que debe tratarnos según nuestro comportamiento.

¿Qué es la psicología positiva?

La psicología positiva, por su parte, se puede definir como el estudio científico, la rama de la psicología que se centra en las fortalezas personales y que está basada, por tanto, en el método científico para concretar efectos y causas. En este sentido cabe señalar que es el centro IEPP la referencia en estas terapias de psicología positiva en todo el ámbito de habla hispana, profesionales que conseguirán que la vida valga más la pena con el uso de la psicología científica y práctica, que se interesa en construir cosas mejores y en reparar lo que no está bien, estableciendo una relación directa entre la creación de vidas plenas como en la curación de una patología concreta.

Con las terapias de psicología positiva estamos trabajando nuestro propio camino hacia la felicidad, que depende en esencia de tres factores fundamentales. Por un lado, con aproximadamente el 50 % del total, viene definido por nuestro carácter, un factor que viene predeterminado por la herencia genética. A este factor se le sumaría un 10 %, que dependerán de la experiencia, de los hechos que nos han acontecido durante nuestro periplo vital, y aún quedaría un 40 % restante que depende exclusivamente de lo que cada uno de nosotros realice para alcanzar esa felicidad, siendo en este espacio donde trabaja la psicología positiva.

Esta rama de la psicología da un paso más dentro del ámbito de estudio tradicional en el que se movía esta ciencia, hasta ahora centrada en encontrar causa y solución a distintas enfermedades mentales, trastornos, psicopatías, problemas de conducta y otros problemas relacionados con la psique de las personas. Se trata de ir más allá de la búsqueda de tratamientos a aquello que nos hace sentir mal para centrarse en buscar respuestas, caminos, estrategias y técnicas para encontrar y utilizar aquello que nos hace bien, es decir, lo que nos produce felicidad, todo ello sin dar de lado los problemas.

En definitiva, la psicología positiva pretende potenciar, de forma equilibrada, las fortalezas de cada paciente, ofreciendo una imagen más objetiva de cada uno de nosotros. Un método que es necesario, ya que algunas fortalezas pueden perjudicarnos si las tomamos o potenciamos en exceso, tanto como si careciésemos de ellas, como puede ser el caso del propio positivismo, que nos ofrezcan una imagen distorsionada de la realidad.

El filtraje selectivo

Uno de los conceptos que deben quedar claros cuando tratamos la psicología positiva es el filtraje selectivo, que no es otra cosa que la tendencia que tenemos la mayoría de las personas de prestar mayor atención y a recordar o mantener presente por más tiempo los aspectos negativos y malas experiencias por encima de los positivos, aquellos que nos aportan bienestar.

Aunque, en un principio, los estudios e investigaciones nos confirmen que se trata de un método adaptativo, para la mejora y la supervivencia de la especie, en la actualidad si estos pensamientos negativos ocupan la mayor parte de nuestro tiempo estaremos en riesgo de sufrir un empeoramiento de nuestro estado de ánimo, pudiendo llegar a padecer alguno de los grandes males de nuestro tiempo; depresión, fatiga, ansiedad…

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