No soporto a mi jefe

Una de la claves para sentirnos a gusto en nuestro trabajo, es gozar de un buen ambiente laboral. Los compañeros, los managers, los becarios,… todos influyen directamente en el clima social de la empresa. El ser humano es social por naturaleza y en la vida laboral solemos desarrollar no sólo nuestras capacidades profesionales, sino también nuestras habilidades sociales.

Sin embargo, hay una personas que suele influir directamente en nuestro estado anímico, y esa persona no es otra que nuestro jefe o encargado. Gran parte de las tareas y de nuestro tiempo dependen de nuestro jefe o jefa, por lo que la influencia en nuestro estado anímico es evidente.

Según un estudio de la consultora de opinión pública Gallup, la mitad de los empleados de Estados Unidos han decidido cambiar de empleo debido a una mala relación con sus jefes. Estas cifras se extienden en países europeos, asiáticos y africanos.

Este mismo estudio analiza la correlación entre el compromiso de un empleado con su empresa y la relación con jefe, mostrando una influencia directa entre ambas variables. Todos sabemos que el compromiso de un empleado con su empresa es un factor clave tanto para la propia empresa como para la carrera profesional del trabajador.

¿Cómo son los ‘malos jefes’?

¿Cuáles son las quejas o reproches más comunes por parte de los empleados hacia sus jefes?

  • Intimidación
  • Evitar el conflicto
  • Echar la culpa de decisiones suyas
  • Falta de escucha activa
  • Explicaciones defectuosas

Estas son las quejas más típicas de los empleados hacia sus jefes pero, ¿qué podemos hacer para mejorar nuestra relación con ellos o ellas?

Hay diversas maneras de llevarnos mejor con nuestros superiores y debemos hacer un esfuerzo para conseguirlo, por nuestro bien y por el de la empresa. Os resumimos tres formas de mejorar esta relación.

Empatizar con nuestro jefe o jefa

Para mejorar nuestra relación, debemos ponernos en su situación. Considerar a alguien un mal gestor o encargado no quiere decir que sea una mala persona. Muchas veces la presión en el trabajo provocada por la exigencia en la dirección y coordinación de personas ocasionan situaciones límite díficiles de gestionar.

Debemos hacer un esfuerzo y ponernos en su lugar para empatizar con su situación e intentar facilitar su labor para reforzar el vínculo social.

¿Fallamos en nuestras tareas?

Es evidente que a lo largo de nuestra vida laboral realizaremos tareas incorrectamente. Es humano fallar pero el compromiso debe quedar intacto para crecer como profesional. En malas relaciones entre jefes y empleados encontramos personas que no son capaces de asumir errores.

Es importante hacer una introspección y analizar nuestros fallos que probablemente provoquen malestar en nuestro jefe. Corregir estos errores y tratar de comentar la forma de mejorar puede ayudar enormemente nuestra relación jefe-empleado.

Recuerda lo comentado anteriormente, la mayoría de los jefes no son malas personas sino que la presión de dirigir les supera en ciertos momentos.

Charlar fuera del trabajo

Otra buena forma de mejorar la relación con tu jefe es organizar una comida o una quedada fuera del trabajo. Lejos del ambiente laboral solemos estar más relajados y descubrir a la persona más a fondo, reforzando el vínculo social para un futuro cercano.

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