Los beneficios para la salud física y mental de los juegos educativos

Los beneficios para la salud física y mental de los juegos educativos

Cuántas veces les decimos a nuestros hijos, sobrinos o nietos: Anda, vete a jugar, cuando los vemos dando vueltas, aburridos, o haciendo infinidad de preguntas que en esos momentos no podemos responder por estar atareados con alguna cosa. Y lo que decimos así, sin darle mayor importancia, cuando en realidad, al mandarles a jugar, estamos cumpliendo con una de las acciones más esenciales para el desarrollo de cualquier niño.

Pero jugar, aunque no le prestemos demasiada atención, no es para nada, algo frívolo, tal y como nos advierte la Academia Americana de Pediatría en estudios recientes, sino una actividad necesaria para los más pequeños que les permite desarrollar sus estructuras cerebrales correctamente. Así mismo, los niños aprenden a través del juego las estrategias cognitivas y sociales necesarias para adaptarse al mundo en el que le ha tocado vivir y es el mejor método que tienen a su alcance para gestionar y procesar el estrés. El juego, por tanto, juega un papel clave y decisivo en la infancia.

¿Qué es jugar? ¿Qué enseñan lo distintos juegos?

Definir qué es jugar puede no resultar demasiado fácil, aunque sabemos que se trata de una actividad con motivación intrínseca que ayuda a que el niño madure y evoluciones y que tiene siempre una serie de componentes comunes y que deben ser por una parte, una actividad siempre voluntaria, además de divertida y habitualmente de carácter espontáneo. A menudo conlleva la recreación de una realidad imaginaria mientras dura el juego que incentivará la creatividad de forma altamente positiva.

Hay juegos educativos que están especialmente diseñados con fines pedagógicos, son lo que se consideran juegos didacticos y habitualmente han sido desarrollados para centrarse en alguna área o destreza concreta que se quiere mejorar o reforzar en el niño. Estos juegos didácticos pueden centrarse, por ejemplo, en la psicomotricidad fina o gruesa, en la percepción audiovisual, en el desarrollo imaginativo, pero debemos saber que la misma acción de jugar ya implica un aprendizaje en sí mismo.

Los distintos tipos de juegos van a desarrollar procesos cognitivos distintos, por ejemplo, cuando un bebe está explorando un objeto, va descubriendo sus propiedades y realizando sus primeras percepciones sensoriales.

Con los juegos físicos y motores, los que se suelen realizar en el patio del colegio, al pilla – pilla, al escondite… los niños van desarrollando sus habilidades motoras básicas, además de fomentar un estilo de vida más activo, esencial para prevenir problemas de obesidad infantil.

Los juegos de fingir y actuar en que los niños asumen distintos roles, como padres e hijos, médicos y pacientes, les permiten negociar las reglas desde el comienzo del juego y, además, empatizar por imitación con otras personas que no son sus iguales, como los padres, los médicos, los profesores…

Como vemos todos los juegos les enseñan algo, incluso ofrecerles Cuadernos para colorear favorece la motricidad fina y la concentración al colorear dibujos, y además hacen que afloren en el niño emociones positivas, pues a los niños les encanta tener la oportunidad de dibujar en cuadernos de colorear que les permiten expresarse y demostrar su valía.

Jugar con niños beneficia a los adultos

Cuando los niños juegan con adultos, ya sean padres, tíos, abuelos o profesores, no solo los pequeños se benefician del juego, sino que los adultos también mejoran en varios aspectos y, sobre todo, se contagian de la alegría y entusiasmo que desprenden.  

Una de las cosas más importantes es que jugando con ellos o leyendo sus cuentos, los mayores son capaces de mirar a través de sus ojos, desde el prisma de la infancia, y en este sentido la comunicación con ellos mejora.

No solo es importante que los niños empaticen a través de los juegos de rol, somos los adultos los que, en demasiadas ocasiones, nos olvidamos de cómo se sienten ellos desde su perspectiva. Esto puede ayudar a reducir notablemente el estrés de los padres al entender mejor los ritmos de evolución de sus hijos, mejorando notablemente su relación con ellos y el proceso de educación en el entorno familiar.

Dejad jugar a los niños

La mayor conclusión que podemos sacar de este artículo, y tal y como apunta el informe de la Academia Americana de Pediatría al que hemos hecho referencia, es que, por favor, dejemos que nuestros niños jueguen en libertad, y cuando sea posible participar de sus juegos.

Los niños necesitan jugar con sus iguales, pero también necesitan jugar con los adultos, y los adultos tienen esa misma necesidad para conocer realmente cómo son, cómo piensan, con la libertad de un entorno irreal en el que todo es posible y se sienten más libres.

En ocasiones, pretendemos que nuestros hijos nos cuenten qué han hecho en el colegio, los interrogamos como si fuéramos detectives que pretenden resolver un caso, cuando si propiciamos las condiciones ideales en casa, como jugar a la escuela, ellos nos irán guiando en su día a día, y si sabemos mirar, sabremos todo lo que hacen, cómo es su relación con sus compañeros y con su educador o educadora.

 

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