Las muestras de afecto como medicina para la salud mental

Las relaciones interpersonales están marcadas por los sentimientos que se generan entre las mismas. Los más intensos que se pueden vivir hacia otras personas son el amor y el odio, hasta el punto de que mucha gente considera que son dos caras de la misma moneda.

El ser humano está dotado para expresar sus sentimientos hacia los demás, esta práctica ayuda a crear comunidades, vínculos, relaciones. En este sentido, dar y recibir cariño o mostrar ademanes de afecto es algo absolutamente necesario. La vida sin amor, y por extensión sin cariño, es una vida vacía en el plano psicológico.

A lo largo de nuestra vida vamos tejiendo redes con otras personas, relaciones que están marcadas por el afecto hacia ellas, la afinidad o los vínculos laborales, familiares y sociales, así como la frecuencia y la intensidad de esas relaciones.

¿Qué condicionantes determinan sentir o no cariño hacia los demás?

La resonancia afectiva es la capacidad para sentir afecto o cariño hacia los demás y depende de estímulos psicológicos que van reforzando la conducta. A medida que esa conducta va perdiendo intensidad hacia unas personas, la va tomando con otras de las que sí se obtiene una cierta compensación afectiva.

La frecuencia, la cercanía y el vínculo que se ha generado durante el tiempo de relación son aspectos que ayudan a reforzar los vínculos de afecto. Sin embargo, cuando se produce un distanciamiento social, las relaciones interpersonales acaban enfriándose, debilitándose, salvo en aquellos casos en los que el vínculo ha quedado establecido de forma sólida con anterioridad.

Las relaciones familiares ayudan a reforzar ese vínculo, así como las de amistad y de pareja, pero esto solo ocurre cuando son sinceras y sanas. Para hacer esto posible todos los miembros de la relación afectiva deben sentirse útiles, necesarios y satisfechos con el vínculo que están creando.

La relación entre las muestras de cariño y el equilibrio psicológico

El afecto hacia los demás es una forma de demostrar que el resto de personas que nos rodean nos importan y trabajamos de manera más o menos activa por su bienestar. En el caso de las relaciones de pareja, estos ademanes deben ser más numerosos y al tiempo más intensos. Esto se puede conseguir a través del respeto, la tolerancia, el trabajo intenso para mejorar su día a día y con cuestiones tan aparentemente simples como frases para dedicar a tu pareja antes de dormir, como las que ofrecen en el portal topfrases.net.

Sentirnos queridos los demás ayuda a ganar en seguridad y autoconfianza, especialmente durante la infancia, pero es extensible a todas las etapas de la vida. Además, el afecto sincero recibido por otras personas sirve para reforzar aspectos de nuestra personalidad y mejorar la autoestima.

Asimismo, ayuda a afrontar las dificultades que van surgiendo en el día a día. Cuando una persona se enfrenta a vicisitudes en su vida, contar con el apoyo de los seres queridos refuerza ese interés por salir cuanto antes de esa situación problemática. Del mismo modo que recibir cariño refuerza el equilibrio psicológico, ofrecer esos mismos ademanes afectivos hacia otras personas potencian el estado de bienestar mental.

Equilibrio también a nivel hormonal

Todos estos cambios que se producen a nivel mental tienen su explicación en el comportamiento hormonal de nuestro organismo. Cuando abrazamos a otra persona para demostrarle nuestro cariño, damos un beso, hacemos una caricia o cualquier otro gesto de afecto, a nivel orgánico disminuye la tensión arterial y mejora la memoria.

La responsable de todo esto es la hormona oxitocina, que en su papel como neurotransmisor está implicada en comportamientos relacionados con la confianza, los vínculos con otras personas, las labores de cuidado y la compasión, el altruismo o la generosidad.

A su vez, esta hormona juega un papel clave en el comportamiento maternal, los hábitos sexuales y los episodios de agresividad. Su liberación al torrente sanguíneo interviene en la regulación del miedo y elimina respuestas de parálisis.

Dar y recibir cariño es muy beneficioso, pues ayuda a reforzar nuestra personalidad y mejorar nuestra autoestima. Sentirnos queridos es clave para mejorar el estado mental y que esto se traduzca en más ganas de vivir y salid adelante. Sin embargo, hay que vigilar también fenómenos probables como la necesidad imperiosa o desmesurada de estos ademanes, pues puede ser un rango distintivo de personalidades histéricas.

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