Importancia de la psicología en el bienestar y las relaciones personales durante la época de confinamiento

De un día para otro, la vida social de muchas personas cayó a mínimos históricos, a causa de la pandemia de COVID-19. Por esa razón, los estados de ánimo, la percepción de bienestar y hasta la convivencia entre familias, parejas y amigos, cambiaron.

Estos cambios, por lo bruscos que han sido y por la incertidumbre de no saber hasta qué punto serán irreversibles, han supuesto que muchas personas requieran de apoyo de profesionales de la psicología, siendo una de las disciplinas que mayor responsabilidad tiene y tendrá para superar este momento histórico, por lo aciago, que ha tocado a todos vivir.

El bienestar y el estado de ánimo

Las personas necesitan de una rutina que les brinde orden. También, de un círculo social que les brinde apoyo. Todo lo contrario a ello, como un confinamiento, lo único que les proporciona es soledad y miedo.

Éstos son términos que sólo resumen una serie de factores que están incidiendo en el bienestar y en el estado de ánimo de muchas de las personas que, en este momento, siguen confinadas por el COVID-19, o apenas comienzan a figurar en los planes de desescalada.

En cualquier caso, las consecuencias de la cuarentena son perceptibles a nivel psicológico, y en muchos casos, crearán secuelas que sólo con la ayuda de un coach psicológico, o de un profesional que pueda brindar herramientas -desde el conocimiento profundo de tu situación, desde la empatía y el conocimiento teórico- para que puedas utilizar todo lo que pueda estar sucediéndote, producto de la excepcional situación, con el fin de lograr fortalecer tu bienestar y tu estado de ánimo.

A modo general, muchos profesionales de la psicología sugieren no descuidar rutinas ni círculos sociales.

  • No descuidar las rutinas: es posible que las rutinas laborales o académicas se hayan suspendido súbitamente. Eso no quiere decir que no puedan adoptarse rutinas supletorias, como por ejemplo, teletrabajar en lugar de ir a un sitio de trabajo -adaptando un mismo horario y mismas exigencias para ello- o estudiar por internet, o tomar cursos de cualquier cosa que te interese, en lugar de asistir a clases presenciales, por la imposibilidad del caso. De esa manera, puedes llenar ciertos vacíos de manera que proporcionas orden en tu mente. La desocupación y el aburrimiento son las principales causas de bajos niveles de ánimo y bienestar durante estos periodos tan complejos.
  • Fortalecer círculos sociales: gracias a internet, a las redes sociales y a las aplicaciones de mensajería instantánea, es fácil comunicarse con amigos, familiares y conocidos. Dentro de las diferencias, es importante que puedas mantener una comunicación constante, progresiva, con todas las personas que te importan, intentando ser empático por encima de todas las cosas. Abandonar las relaciones personales es una consecuencia de la incertidumbre que produce la situación, pero no debe ser una opción a considerar.

La convivencia y las relaciones interpersonales

A veces no son los círculos sociales los que se ven descuidados, sino más bien las relaciones interpersonales y las de convivencia. Muchas parejas de hecho o matrimonios formados han tenido que afrontar este periodo de confinamiento juntos.

Dada la ausencia de trabajo y estudio, la convivencia ha pasado a ser un cúmulo de responsabilidades y tareas compartidas, y la totalidad del tiempo compartiendo el mismo espacio físico. Por razones como éstas, muchos expertos afirman que durante y después del confinamiento, no serán pocas las parejas que opten por divorciarse. Algunas incluso estaban en planes de divorciarse justo antes del confinamiento.

¿Qué se debe hacer en esos casos? En primer lugar, intentar sentar las bases para una convivencia pacífica, para un lenguaje y una comunicación correctos y no violentos; y si se necesita apoyo profesional, optar por los servicios de un buen mediador en casos de divorcio, que no sólo pueda garantizar que durante el tiempo que se imposibilite realizar el trámite -o tan siquiera cambiar de domicilio para alguno de los miembros-, ambos puedan convivir y compartir responsabilidades, cuidado de los hijos o un mismo espacio para descansar.

La convivencia durante la cuarentena no es sencilla, ya que los círculos sociales “presenciales” se reducen a pocas personas. A una sola, si vives en pareja. La mayoría o la totalidad del tiempo diario la pasarás con esa persona, y debe existir mucho respeto y agrado mutuo para que funcione, para que cada día, que psicológicamente podría ser más difícil de sobrellevar, haciéndose más espeso y agotador, el apoyo de la convivencia sea superior a las posibles carencias de contacto social, ocio o rutina.

In this article