La gestión emocional, la mejor fórmula para combatir los atracones de comida

La terapia para trastorno por atracones debe incluir a un amplio grupo de profesionales que van desde los psicólogos y psiquiatras hasta nutricionistas y médicos. Una intervención global que incluya aspectos variados y diversos de la vida del paciente o la paciente, poniendo especial foco en la gestión emocional, pues es la que va a llevar a un mayor equilibrio alimenticio.

A partir de ahí se pueden iniciar una revisión de hábitos y una adquisición de rutinas más saludables, apartando esas falsas sensaciones de felicidad efímera que producen los atracones. El objetivo final en los tratamientos es que el paciente mejore la relación consigo mismo y con los demás, para no acudir a la ingesta incontrolada de comida como salvación.

¿Qué son los atracones de comida?

Los atracones de comida se convierten en un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) cuando se producen episodios de ingesta compulsiva de forma recurrente. En estos episodios la persona que sufre el trastorno ingiere una gran cantidad de comida muy superior a la que habitúa la mayoría de la población.

El resultado es un sentimiento posterior de culpa ya que este consumo excesivo no responde a una necesidad de hambre. Los atracones, según afirma Marina Díaz-Marsá, presidenta de la Sociedad de Psiquiatría de Madrid, están vinculadas a situaciones de ansiedad y falta de gestión emocional.

No es el mismo TCA que la bulimia ya que quienes se ven afectados por los atracones no hacen nada para compensar la sobreingesta. No acuden al ejercicio físico, ni a la inducción del vómito. El resultado final es un aumento de peso que puede llevar a la obesidad y a un mayor riesgo de padecer enfermedades coronarias y cardiovasculares, sin encontrar solución a los problemas emocionales.

En España no existen estudios completos y específicos sobre este TCA, pero los expertos advierten que la suma del mismo con las personas que padecen bulimia puede alcanzar al 4% de la población.

En cuando a géneros, las mujeres son más tendentes a desarrollar este trastorno, y en edades que comprenden entre los 23 y los 25 años. En cualquier caso, esto son solo estadísticas, pues cualquier persona puede acudir a los atracones como la solución rápida a problemas emocionales y de equilibrio.

¿Cuáles son las causas asociadas a los atracones continuados de comida?

Los TCA son complejos de detectar y tratar porque a mundo las causas que los provocan son multifactoriales. Con los atracones se han descrito alteraciones neurobiológicas relacionadas con una mayor vulnerabilidad y parece que hay factores genéticos que impulsan estos procesos.

A su vez, las causas psicológicas como la falta de autoestima, la ansiedad o la incapacidad para mantener relaciones interpersonales o los problemas para afrontar episodios de estrés están también bajo estos sucesos.

A todas ellas se suman problemas familiares, como abusos en la infancia o conflictos que se perpetúan en el tiempo. Y finalmente, no es nada desdeñable el alto grado de presión mediática que existe alrededor de la delgadez, que aunque está más vinculado a la bulimia o la anorexia, también juega su carta con los atracones.

¿Cómo tratar este trastorno de la conducta alimentaria?

Las personas con este trastorno deben ponerse en manos de un equipo multidisciplinar que abarque varios aspectos de sus vidas. Es importante detectar los síntomas de que están ocurriendo estos procesos, que van desde ingerir muchos más alimentos de los necesarios, perder la capacidad de control, comer más rápidamente de lo normal, comer solo para no sentir vergüenza e ingerir alimentos incluso cuando no se tiene hambre.

Todo esto lleva a sensación de frustración, de fracaso, de vergüenza y un intenso malestar. Algunas dietas presuntamente milagrosas señalan que la mejor opción para superar el trastorno y bajar de peso es mediante la restricción excesiva de alimentos, pero en realidad esto no consigue otra cosa que empeorar el problema.

El trastorno por atracones se debería tratar mejorando la autoestima y la relación con uno mismo, para adquirir una noción más completa y profunda como persona y ser humano. A partir de ahí, impulsar la gestión emocional y las relaciones interpersonales.

A grandes rasgos, el tratamiento de este TCA tiene dos grandes vertientes: la psicológica y la farmacológica. En la psicológica se prueban terapias en grupo con otros pacientes, mientras que la farmacológica incluye antidepresivos para controlar la impulsividad. Por último, también es interesante la aparición de especialistas en salud física: nutricionistas y endocrinos, para administrar dietas equilibradas y saciantes.

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