El coaching, la mejor forma de preparar tus proyectos

A la hora de conseguir sacar adelante un proyecto, no sólo necesitamos formación y conocimientos, sino que además también es necesario que tengamos al alcance de nuestras manos un sistema a través del cual podamos realizar una correcta organización, de manera que nos ayude a tomar decisiones en función del modo en que vayamos evolucionando.

Sacar adelante un proyecto es algo que requiere mucho tiempo, mucho esfuerzo y, por supuesto también, una buena dosis de paciencia y conocimientos, pero lo cierto es que muchas veces el resultado no es el que esperábamos debido a que el proceso de desarrollo no se ha llevado a cabo de la forma que debía. Por esa razón vamos a hablar acerca del coaching, el mejor modo de asegurarnos de que vamos dando siempre los pasos adecuados que nos permitirán alcanzar el éxito que siempre hemos buscado.

Qué es el coaching y qué ventajas aporta a mi proyecto

El coaching es una técnica a través de la cual se asesora a personas y grupos así como organizaciones con el objetivo de que realicen cambios, gracias a los cuales puedan conseguir alcanzar sus metas, todo ello siguiendo una serie de pasos que se adaptan a las necesidades en función de los objetivos concretos de dicho equipo.

Cabe destacar que el coach es un profesional externo al grupo, empresa, asociación, etc. que se encargará de ser el tutor o guía a través de todo el proceso, transmitiendo sus conocimientos y analizando los detalles que deben ser tenidos en cuenta para conseguir alcanzar los mejores resultados en el menor tiempo posible.

Básicamente vamos a tener que superar tres fases que serán las siguientes:

La toma de conciencia

Lo primero que debemos hacer es tomar conciencia en relación con el proyecto y la situación en la que nos encontramos. Esto significa que debemos entender todas las herramientas que tenemos a nuestra disposición en estos momentos para sacar adelante el proyecto, es decir, entender desde qué punto partimos con el objetivo de conocer la verdadera realidad y situación en la que estamos.

Toda esta información se debe enfocar en vista al proyecto general, es decir, si somos un equipo deberemos analizar y tomar conciencia de la situación individual de cada uno y también en común entre todos para con nuestras metas.

Es el momento de fijar los objetivos

Una vez que conocemos el punto del que partimos, entonces es el momento de empezar a establecer una serie de objetivos que deberemos ir alcanzando en función de la evolución del proceso.

Es decir, sabemos la meta que queremos alcanzar, y también conocemos todo de lo que disponemos para comenzar, de manera que vamos a establecer una serie de puntos intermedios u objetivos que deberemos ir cumpliendo a lo largo de todo el proceso.

Cabe destacar un detalle muy importante en este sentido, y es que dichos objetivos deben ser estudiados de forma minuciosa, es decir, no sólo vamos a establecer los objetivos a lo largo de todo el proyecto, sino que también deberemos estudiar el modo en que debemos llegar a cada uno de ellos, incluyendo desde la forma en que vamos a conseguirlo hasta los posibles problemas que nos iremos encontrando por el camino, de manera que tendremos la posibilidad de mantenerlo todo suficientemente organizado para posteriormente ir manteniendo la línea y poder reaccionar en el momento en el que se produzca algún tipo de situación imprevista.

Ha llegado la hora de ponerse en marcha

A través de los apartados anteriores hemos conseguido desde entender el punto de partida hasta fijarnos una serie de objetivos que nos permitirán alcanzar nuestra meta final, pero evidentemente con esto sólo no vamos a conseguir nuestra misión, razón por la cual ha llegado la hora de poner todos estos conocimientos en marcha.

Es decir, ya nos han explicado cuál va a ser nuestro camino, que es lo que nos vamos a encontrar y cómo debemos recorrerlo para hacerlo garantizando en todo momento la máxima calidad en nuestro trabajo, con lo cual ahora tenemos que poner todo lo que tenemos a nuestra disposición para empezar a dar los pasos siempre desde la perspectiva de la responsabilidad, ya que si nos salimos de los objetivos y del plan que se ha marcado previamente, evidentemente estaríamos tirando por tierra todo el proceso que hemos estado trabajando.

El coaching de equipos y el coaching personal

Por otra parte es muy importante que tengamos en cuenta que, aunque el esquema general que nos vamos a encontrar a la hora de llevar a cabo un proyecto mediante coaching es el que hemos indicado en los apartados anteriores, también es cierto que se establecerán diversas variables en función del objetivo final y, por supuesto, también de las condiciones en las que se desarrolle.

En este sentido, por ejemplo puede haber una importante diferencia a la hora de optar por el coaching de equipos y el coaching personal.

El coaching de equipo es aquel que estudia todo el proceso desde la perspectiva general o global de todo el equipo que va a llevar adelante el proyecto. Es decir, todo el proceso se estudiará desde una perspectiva global, de manera que se tendrán en cuenta particularidades pero sobre todo se buscará establecer una serie de objetivos que deberán ser cumplidos por todos y con la organización que se estipule.

Por otra parte tenemos el coaching personal que es el entrenamiento que se orienta única y exclusivamente a una única persona, lo que significa que todo el proceso y todos los objetivos irán exclusivamente dirigidos a que esa persona alcance ella sola la meta final.

Hay que tener en cuenta que el coaching de equipo también implica el trabajo de forma individual con cada uno de los participantes, es decir, tiene una parte importante de coaching personal. Sin embargo, el objetivo en cualquier caso será el de establecer unas metas y objetivos desde la perspectiva global, mientras que, en el caso del coaching personal, como decíamos nos centraremos exclusivamente en un proyecto que se llevará a cabo por una única persona.

El coaching, la mejor forma de preparar tus proyectos
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