El aumento de adictos a opiáceos empieza a preocupar a la sociedad

En muy poco tiempo hemos podido observar un aumento considerable de personas adictas a los opiáceos, de manera que nos encontramos ante una situación que debemos empezar a manejar lo antes posible para evitar que pueda empeorar y acabe afectando negativamente a un alto porcentaje de la población.

Como hemos podido ver en estos últimos días, a lo largo de todo el mundo se está observando una creciente tendencia al consumo de opiáceos, hasta el punto de que incluso el Presidente de Estados Unidos lo ha considerado como una epidemia nacional de salud. Por ello es importante que conozcamos mejor esta adicción, de manera que tengamos en nuestras manos las pautas que nos permitan actuar y evitar esta situación dentro de nuestro entorno más directo.

El consumo de opiáceos, un problema que ha aumentado en todos los países

Una de las principales preocupaciones en relación con la adicción a los opiáceos está en el hecho de que se ha podido observar un fuerte crecimiento en los últimos años a lo largo de prácticamente todos los países, lo que demuestra que efectivamente podríamos encontrarnos ante un caso de epidemia que debe ser contrarrestada lo antes posible para evitar que se llegue a males mayores.

Un buen ejemplo de esto es el hecho de que, en tan sólo siete años, España ha llegado a duplicar el consumo de fármacos opioides, un tipo de sustancia que inhibe la percepción del dolor.

Evidentemente esto ha hecho que las organizaciones sanitarias se pongan en aviso debido al riesgo que puede llegar a suponer para la salud de la sociedad en general, ya que no debemos confundir la adicción a los opiáceos con el drogadicto habitual, sino que muchas personas son adictas a este tipo de sustancias mientras que llevan una vida prácticamente normal.

La facilidad para engancharse a los opiáceos

Lo peor de todo es la gran facilidad con la que las personas se pueden enganchar a los opiáceos, ya que en la actualidad se trata de fármacos que son muy utilizados y que es ahora cuando se están empezando a consumir con receta como es el caso de la codeína, el tramadol, el paracetamol, la oxicodona y el fentanilo entre otros muchos.

En definitiva estamos hablando de unos medicamentos que hasta hace poco se consumían de forma habitual y sin la conciencia de que realmente contaban con un peligro de adicción por detrás.

Cabe destacar que al consumir este tipo de fármacos, lo que se consigue es inhibir la secreción en el cerebro de los analgésicos fisiológicos que son las endorfinas, es decir, nos acostumbramos a que, este proceso que se debería realizar de forma natural por parte de nuestro cuerpo, lo sustituimos por la utilización de unos determinados fármacos que nos provocan bienestar frente a cualquier tipo de dolor, de manera que al final nuestro cuerpo deja de segregar dichas endorfinas con lo que el paciente comienza a depender de los opiáceos.

Básicamente, la dependencia los opiáceos la podríamos entender como una dependencia a aquella sustancia que suple el efecto de las endorfinas y evita los dolores, de manera que es muy frecuente que, sin ser consciente de ello, dicho paciente tenga una fuerte dependencia física al medicamento y tenga que depender de sus dosis diarias, lo cual evidentemente entraría dentro de la adicción a los opiáceos.

Gerardo Castaño Recuero, director de Nuestro Psicólogo en Madrid opina que muchos pacientes se inician en el consumo de estos fármacos por prescripción facultativa, en la mayoría de los casos para aliviar sus dolores, de manera que estamos ante un tipo de circunstancia que puede empeorar muy rápidamente si no se pone freno lo antes posible.

Cabe destacar que Alemania es la principal consumidora de fentanilo mientras que la oxicodona es más consumida en Noruega. España se encontraría también en una mala posición como la octava que más opiáceos consume por millón de habitantes, siendo la primera Alemania, la segunda Dinamarca, tercera Austria, cuarta Bélgica, quinta Suiza, sexta Gibraltar, y séptima los Países Bajos.

A la cola encontraríamos Rusia, Moldavia, Albania, Lituania, Bielorrusia, Ucrania, Bosnia y Rumanía, las cuales representan un porcentaje muy escaso del consumo mundial de opiáceos ya que optan por otras drogas diferentes.

Cómo actuar ante un caso de adicción a los opiáceos

Lo primero que debemos tener en cuenta es que para poder solventar un problema de adicción a los opiáceos es esencial que nos pongamos en manos de un experto que será el que se encargará de realizar una valoración en primer lugar, y a continuación establecerá una serie de pautas a través de las cuales intentaremos conseguir solventar la situación.

En primer lugar se suele comenzar con una entrevista a través de la cual se informa y orienta a las personas acerca de cómo va a ser todo el proceso, a la vez que también se estudiarán los posibles antecedentes, patologías y en general el historial de consumo del paciente.

Por supuesto, a partir de esto se obtendrá una conclusión acerca de si el tratamiento se puede realizar directamente desde su casa, o por contra debe ser llevado y gestionado a través de un ambulatorio, de manera que se busca alcanzar los mejores resultados posibles para poder vencer la adicción.

Cabe destacar que a lo largo de todo el tratamiento también se establecerá un seguimiento que permita la completa atención psiquiátrica con toda la orientación y detalles que ayude a alcanzar un estado positivo en el paciente, además de que también se puede llevar a cabo un control regular que permita detectar el posible consumo de sustancias nocivas, a la vez que por supuesto también tenemos otras alternativas interesantes como es la posibilidad de recurrir a las terapias familiares o incluso a la psicoterapia grupal, la cual puede ser muy positiva para el paciente que necesita dejar estas sustancias especialmente si está decidido a dejarlo.

En definitiva, es importante que actuemos ante este tipo de casos ya que de lo contrario nos podemos encontrar con un importante empeoramiento a nivel general, lo cual evidentemente afecta tanto a las personas adictas como a todo su entorno.

El aumento de adictos a opiáceos empieza a preocupar a la sociedad
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