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El matrimonio sigue idealizado a pesar de que un alto porcentaje acaba en divorcio

Nadie se casa pensando en divorciarse, pero las estadísticas hablan por sí solas y cada vez son más las parejas que se rompen a los pocos años de haber contraído matrimonio. Los motivos son muchos y variados ya que cada relación es un mundo en sí mismo, no obstante, lo importante una vez decididos a dar este paso, es que este trámite se lleve con la máxima cordialidad posible. Del mismo modo que existió plena libertad para casarse debe existir, también, para emprender la separación, y ninguno de los cónyuges debe dificultar el proceso, aunque no sea su deseo llevarlo a cabo

En España cada vez están más normalizados los divorcios, de manera que ya no son algo que extrañe en sociedad, y es que, el 60% aproximadamente de los matrimonios, para bien o para mal, acaban en divorcio. Aunque en un principio no parece algo positivo, sí lo es que la sociedad avance hacia la libertad individual y se pueda deshacer un matrimonio cuando uno, o los dos componentes de la pareja, ya no son felices.

La desinformación antes del matrimonio es el principal problema

A pesar del alto porcentaje de rupturas matrimoniales, psicológicamente, en el momento en el que una pareja decide contraer matrimonio, lo hace bajo los influjos idealizados del amor romántico, imperecedero. La mayoría presuponen que su relación no acabará en divorcio, lo que en muchos casos precisamente hace que se relaje esa parte de la relación que debería de sostener la diligencia sentimental, de forma que el matrimonio se mantenga de manera deseada y satisfactoria por y para ambos miembros.

Si los novios que se casan recibieran, en el plano psicológico, una serie de pautas y legalmente acudieran a un abogado de familia, tendrían la oportunidad de mejorar su capacidad de gestionar las relaciones familiares. Serían capaces de entender en profundidad lo que implica el vínculo del matrimonio.

En esa dirección trabaja desde hace años de manera pionera el despacho Abogados Cebrián, tratando de fomentar el asesoramiento prematrimonial y matrimonial preventivo para reforzar relaciones más saludables, conscientes y libres. De esta manera, las parejas podrán conocer sus derechos, obligaciones y tomar decisiones congruentes.

Separaciones sin matrimonio

El modelo de familia está cambiando, y no solo los matrimonios se separan, pues muchas relaciones estables no llegan a casarse. Por este motivo, en muchas ocasiones se debe de gestionar un convenio regulador sin matrimonio con hijos, pues cada vez son más las familias que tienen hijos sin estar casados.

Esta evolución en las relaciones de pareja se manifiesta en diferentes opciones, pero lo que es muy importante es que todo divorcio o separación matrimonial o no matrimonial, en cualquier caso, sea accesible.

Un divorcio barato de mutuo acuerdo no sólo ayuda a las familias, independientemente de su modelo, a ahorrar en el proceso, tanto tiempo como dinero, sino que potenciará la capacidad de entendimiento interfamiliar. De este modo, todos los componentes se verán beneficiados de un acuerdo saludable y más constructivo al haberse podido cimentar en base a las necesidades reales de la pareja que se rompe.

Los hijos, lo primero

En este caso, cuando hay hijos, no solo se ahorra un sufrimiento innecesario a toda la familia, especialmente a los menores que se encuentran en medio de un campo de batalla cuando la separación es contenciosa. También se recogen en el convenio de regulador medidas que favorecen la conciliación familiar después de la separación.

En este sentido, cabe destacar que cuando se opta por un procedimiento de divorcio contencioso, es el Juez el que dicta sentencia y lo que se recoge en ella debe ser cumplido a rajatabla. Aunque se establecen medidas consideradas estándar, puede que sean muy difíciles de cumplir para ambos progenitores o alguno de ellos por sus obligaciones laborales o personales.

En cambio, cuando el proceso es de mutuo acuerdo, ambos progenitores pueden compartir abogado para que les asesore a tomar las mejores decisiones, sin que se produzca en ningún caso indefensión para ninguno de los cónyuges ni se vulneren los derechos de los menores implicados.

Finalmente, después de las negociaciones pertinentes entre los cónyuges que han decidido separarse, se presentará un convenio regulador que sí se adaptará a las necesidades de ese nuevo modelo de familia.

Ni qué decir tiene lo beneficioso que es para los hijos ver cómo sus progenitores encaran esta situación con calma y tranquilidad, sin enfrentamientos, por la vía amistosa, pues no en vano son los dos pilares mas importantes de sus vidas.

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