La apatía y la falta de motivación, las claves para superar estos estados de ánimo

En un mundo tan competitivo como el actual y en el que se nos insiste tanto en ser felices y estar constantemente animados, de manera muy frecuente se castiga a aquellas personas que pasan por momento de bajón, de poca autoestima, falta de motivación y apatía.

Hablar de apatía y falta de motivación es prácticamente hablar de sinónimos, pues son estados de ánimo que designan a seres humanos en condición de desinterés por los diferentes aspectos de la vida. No es un fracaso desarrollar estos estados de ánimo, sino que es algo muy natural y, en ocasiones, hasta saludable.

La apatía se muestra a través de diferentes síntomas. No solo se pierde la iniciativa en mayor o menor grado, sino que la falta de interés se traduce en un menor rendimiento y nivel de esfuerzo a la hora de realizar diferentes tipos de conducta.

Aunque no siempre está directamente relacionada la apatía con otros trastornos mentales o físicos, habitualmente se le considera un síntoma indicativo de esta situación.

La apatía o la falta de motivación pueden estar provocadas por causas ambientales y biológicas y, en los casos de mayor impacto, puede llegar a la frustración o problemas más graves como la depresión.

Para evitar este tipo de situaciones relacionadas con la apatía, que en muchas ocasiones se vincula de manera directa a la rutina y la monotonía, os proponemos consejos para superar la apatía y la falta de motivación.

Desarrollar la creatividad

Una de la claves para superar estos momentos de bajón pasa por echar mano de esos talentos creativos que todos tenemos. Cualquier persona es capaz de desarrollar una tarea en la que realmente se muestre creativa, ilusionada y que se le dé realmente bien.

Cuando llegan esos estados de ánimo más apagados, acudir a esas aficiones que despierten el alma y la mente pueden ser la solución que tanto se ansía. No se trata de conseguir ningún objetivo concreto, sino únicamente dejarse llevar por ese entretenimiento que conecta con la motivación interna.

Planes, planes y más planes

Ya comentamos anteriormente que la apatía aparece en ocasiones como consecuencia de estar atrapados en una vida monótona y muy rutinaria. Por esta razón, una solución interesante es pensar en planes constantemente: ideas, viajes, escapadas, nueva aficiones para el tiempo libre… O simplemente salir a dar un paseo, hacer deporte, escribir, ver series, leer un buen libro o aficionarse a la música. Cualquier idea es buena siempre que la mente se desconecte de la rutina y las preocupaciones.

Un cambio en el estilo de vida

A menudo la apatía aparece por el estrés y por las vivencias negativas. Por esta razón, es importante gestionar el tiempo de manera acertada: disponer de horarios bien definidos, con espacios de relajación, hábitos de vida saludable y un estilo de vida no sedentario son una buena ayuda para superar estos momentos de bajón.

Es de vital relevancia adoptar un estilo de vida saludable, pues esto va a ayudar a mejorar la sintomatología. La alimentación equilibrada suple déficits que ayudan a generar la apatía y, el ejercicio físico está demostrado que genera endorfinas y segrega otras hormonas que activan esa sensación de felicidad. Con el deporte conseguimos dejar atrás esa sensación de bajón, ese sentimiento de apatía.

Un ejercicio de disciplina

Por último, y aunque pueda parecer un tanto incoherente, otra práctica que interviene en el proceso de superación de la apatía es la disciplina. Mucha gente puede pensar que la disciplina lleva de manera inexcusable a la rutina, pero esto no tiene por qué ser así.

Podemos ver la disciplina como un modo de vida, una actitud que nos lleve a desarrollarnos como mejores personas. La disciplina es la capacidad de dar lo mejor de nosotros mismos en todo momento, sin miedo a fallar y aprendiendo de las experiencias, pero sin caer en la idea que comentábamos al inicio de la frustración por no alcanzar los objetivos marcados y entendiendo que puede haber momentos para estar de bajón.

La apatía es un sentimiento muy natural, de algún modo está ligado al caos. No hay que sentir decepción por desarrollar estos estados de ánimo, sino aceptarlos y descubrir qué nos lleva a ello, para poder dirigirnos hacia otra dirección, más fructífera, y en todo el proceso, desarrollarnos como seres humanos.

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