Consejos para mejorar la salud emocional en niños con problemas de audición

Los problemas de audición no solamente afectan a la población adulta o anciana, los menores de edad sufren también en muchas ocasiones pérdidas auditivas o hipoacusia derivada de factores hereditarios, así como por la ingesta de medicamentos ototóxicos por parte de la madre, malformaciones o prematuridad, entre otras.

Debes tener en cuenta que la salud emocional de un menor puede verse afectada por este problema auditivo o por el hecho de tener que utilizar audífonos. Por ello, es muy importante que aprendamos a comunicarnos con ellos con el fin de mejorar la salud emocional de los menores con problemas de audición.

En este artículo queremos ofrecerte varios consejos aprovechando para responder a la pregunta que se plantea en este artículo. Te recomendamos que prestes atención a lo que explicamos a continuación.

El diagnóstico de la sordera en un recién nacido

Durante las primeras semanas e, incluso, durante los primeros meses de un recién nacido es muy probable que los padres no se den cuenta de que su hijo presenta problemas de hipoacusia o de sordera. Por lo general, una vez que se realiza el diagnóstico por parte del doctor o del pediatra, la situación suele empeorar o agravarse debido al bloqueo que tiene lugar por parte de los padres. Los progenitores sienten temor por no ser entendidos, lo que ocasiona que de manera inconsciente muchos reduzcan la emisión de mensajes dirigidos a su bebé sordo.

Desde audifono.es recomiendan que se preste mucha atención en este momento, puesto que la comunicación en esta etapa de la vida es determinante para el correcto desarrollo del recién nacido. Recuerdan que en estos casos se vuelve más que necesario potenciar la comunicación. Recomiendan estar atentos a una detección temprana del problema con el fin de estimular el desarrollo cuanto antes de los niños con hipoacusia.

Enseñarles a hablar y el lenguaje de signos

Los niños con sordera o hipoacusia pueden sufrir de baja autoestima debido a que se sienten diferentes a los demás y aislados al no escuchar el mundo que les rodea —algo que también puede derivar en inseguridades—. Es importante abrirles diferentes vías de comunicación que les permita hablar con el resto de la gente y salir de dicho aislamiento. Lo más aconsejado, en todo caso, es enseñarles el lenguaje de signos desde el primer momento. Esto servirá también para favorecer su desarrollo intelectual y su maduración. Así mismo, debes acompañar los signos de la palabra que correspondan, para ello colócate en una posición en la que pueda verte sin dificultades.

Por supuesto, el hecho de que no puedan oir no significa que no puedan hablar. De debe estimular el lenguaje, así como ayudarles a expresarse. Es importante, por tanto, que vean el movimiento de los labios y que lo imiten.

Complejidad lingüística y mensajes claros

No se debe reducir la complejidad lingüística de los mensajes. Es decir, las explicaciones no tienen por qué ser más abstractas o incompletas por el hecho de que el menor tenga problemas de audición o esté sordo, tal como ocurre en muchos casos (Courtin 2010). Tratar al menor de manera diferente a como lo harías con otra persona hará que se sienta inferior o le generará más inseguridades. Se debe ser consciente de ello y tener más paciencia en el momento de explicar las cosas. Por supuesto, en el momento de comunicarnos debemos emplear mensajes claros y vocalizar adecuadamente para que pueda leer nuestros labios.

Superar las inseguridades

Como mencionábamos, el hecho de que un menor presente problemas de audición puede repercutir en un mayor número de inseguridades. La labor de los padres debe centrarse en aportar confianza y valor al menor para que pueda superarlas por su cuenta. Si bien es cierto que las limitaciones existen, estas pueden superarse con paciencia y una buena educación. Motiva a tu hijo para que hable y para que refuerce sus intentos de comunicarse en todo momento. También puedes emplear otras vías de aprendizaje como la visual o la táctil. Como, por ejemplo, colocar objetos en su mano para que note las vibraciones.

Presta atención a las relaciones sociales del menor

La dificultad que presenta el niño para comunicarse puede repercutir en un aislamiento y evitar cualquier tipo de interacción social si no se presta atención o se toman las medidas necesarias. Por ello, es muy importante que los niños con problemas auditivos tengan un desarrollo social adecuado. Ello no implica estar todo el rato pendiente de ellos, puesto que si el menor percibe nuestra preocupación puede empeorar, se trata de actuar con normalidad y concienciar a su círculo más cercano —como hermanos, primos y amigos o compañeros de juego—. Podemos, por ejemplo, enseñarles el lenguaje de signos como un juego.

Sé comprensivo/a y no tengas en cuenta su frustración

Ten en cuenta que el no entenderte o el no entender a otras personas puede resultar muy frustrante para el menor, lo que puede derivar en enfados o en situaciones delicadas. Es por ello que debemos ser muy comprensivos con el menor y hacerle saber que le apoyamos en todo momento. La paciencia es clave para que el pequeño con sordera o problemas de audición se sienta a gusto.

Pide ayuda a los especialistas

Cuando los padres no tienen problemas de audición es muy frecuente no saber qué hacer ante estas situaciones. Desde que la hipoacusia sea diagnosticada los progenitores deben visitar médicos, otorrinolaringólogos y logopedas para estimular la comunicación del pequeño y contribuir a su desarrollo, así como para saber cómo afrontar la situación y para conocer diferentes técnicas efectivas que pueden ayudarles a comunicarse adecuadamente con su hijo en las diferentes etapas de crecimiento. Además, los especialistas podrán determinar también cuáles son las soluciones más adecuadas para el menor.

Es decir, podrán realizar las pruebas oportunas para solucionar los problemas de pérdidas auditivas mediante la implementación de audífonos, por ejemplo, o estimar si es aconsejable realizar una operación. Actualmente existen muchos avances tecnológicos que pueden mejorar considerablemente la capacidad de escucha tanto en menores como en adultos. Además, contamos con varias ayudas públicas para la adquisición de audífonos a precios asequibles en caso de necesidad.

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